🌍 El Día que el Mundo se Apagó: Cómo el Gran Apagón del 28 de Abril Afectó al Turismo Internacional

El pasado 28 de abril de 2025 pasará a la historia como el día en que buena parte del mundo moderno se quedó sin electricidad. Un fallo en la red eléctrica europea provocó una reacción en cadena que dejó sin suministro a millones de personas en la península ibérica, Francia, Marruecos e incluso parte de Italia. Las consecuencias fueron inmediatas, y el sector turístico —uno de los más sensibles a este tipo de crisis— no tardó en sentir el impacto.

Desde AtlanticGalicia, agencia especializada en recepción de viajeros internacionales a Galicia, queremos compartir una visión amplia de lo ocurrido: no solo cómo afectó al turismo local, sino también qué lecciones globales podemos sacar para el futuro de los viajes. Sin olvidar la cara más humana del acontecimiento.


💡 Apagón Internacional: ¿Qué Pasó?

Lo que comenzó como una caída de tensión en la red interconectada europea escaló en minutos hasta convertirse en uno de los mayores apagones del siglo. Sin adentrarnos en los detalles más técnicos del por qué, que aún están por determinar, a nivel turístico los aeropuertos suspendieron millones de operaciones, los trenes de alta velocidad se detuvieron en plena ruta y las redes de telecomunicaciones colapsaron. Incluso la navegación aérea sufrió desvíos por razones de seguridad.

Fue una jornada de desconcierto, pero también de improvisación y resiliencia.


🧳 Impacto Directo en el Turismo

El turismo, altamente dependiente de la tecnología y los servicios digitales, fue uno de los sectores más golpeados:

  • Transportes bloqueados: Cancelaciones masivas de vuelos y trenes, retenciones en carreteras, puertos en pausa. La movilidad se detuvo durante horas.
  • Hoteles sin sistemas operativos: Muchos alojamientos se vieron obligados a gestionar check-ins a mano, suspender servicios electrónicos y aceptar únicamente pagos en efectivo.
  • Desinformación y ansiedad: La caída de las redes móviles dejó a muchos turistas sin acceso a información fiable, traductores, mapas o aplicaciones de reserva.
  • Cancelaciones y reprogramaciones: La incertidumbre provocó una oleada de anulaciones en los días posteriores, especialmente en zonas donde se temía otro apagón.

🌐 Una Llamada de Atención Global

Más allá del caos puntual, el apagón del 28 de abril funcionó como un despertar colectivo. Mostró no solo lo vulnerable que puede ser la infraestructura – turística – global, sino también la oportunidad de repensar cómo y por qué vivimos – y viajamos –.

En un mundo híperconectado, bastaron unas horas sin electricidad para que todo se detuviera: vuelos, reservas, comunicación. Esta fragilidad revela lo mucho que hemos delegado en la tecnología, incluso en algo tan humano como viajar (incluso en algo tan humano como… vivir…).

Pero también hubo algo revelador. Muchos de nosotros, al vernos obligados a pausar, reconectamos con el viaje de la vida como experiencia vital: después de pasar los primeros momentos interminables de estrés y de incertidumbre, muchs conseguimos observar el entorno sin distracciones, de repente hablamos más entre nosotros, y disfrutamos de cielos estrellados libres de contaminación lumínica. Algunos lo describieron como “una desconexión forzada, pero necesaria” (qué raro ese momento de ver el móvil una y otra vez y no encontrar n-a-d-a, pero volver a mirarlo 5 minutos después sin darte cuenta…, verdad?)

Quizás este evento nos invite a fomentar un turismo y una vida más consciente, más lento y más conectado con lo esencial: la experiencia real, la naturaleza, la improvisación y las personas.


🌄 ¿Y Galicia?

En Galicia, el apagón se vivió con la misma intensidad que en otras zonas afectadas. Pero una vez más , nuestra capacidad de adaptación nos sorprendió a nosotros mismos: en las grandes ciudades el tráfico auto-regulado era más fluido que nunca, ¡qué placer conducir!, en las calles y los barrios los vecinos tomaban cañas en las terrazas como si el tiempo y las preocupaciones se hubieran parado, y en el rural y las parroquias las familias salían a los caminos a… simplemente pasear y charlar con los vecinos, con los mismos con los que en la vida «normal» a lo mejor no te lleva-ba-s tan bien!

Con respecto al turismo, por supuesto la hospitalidad local suavizó el impacto para muchos visitantes: Muchos alojamientos rurales activaron generadores o improvisaron soluciones. Guías locales reorganizaron rutas sobre la marcha. Algunos viajeros encontraron en la experiencia un recuerdo inolvidable. Incluso sin luz, Galicia brilló por su calidez humana y su tranquilidad natural. Otros ya vieron en la crisis una oportunidad e idearon formas de sacarle rentabilidad a esta situación: ¿Por qué no recrear el apagón en centros adaptados en plena naturaleza para retiros espirituales de desconexión total, donde solo puedas ir a hacer actividades manuales como jardinería, cerámica, pintura, o simplemente aprender el arte de no hacer nada (recomendamos el libro!), sin horarios ni agendas? (Mención especial a nuestra amiga Joana, CEO de la super academia online de wedding planners @bodality, que mencionó la idea durante nuestro tour privado por la maravillosa «Serra da Groba» con comida incluida en el mítico restaurante Casa Paco)


✅ Lecciones para el Futuro del Turismo

Este evento global nos deja aprendizajes claros:

  • Prepararse para lo inesperado es parte del nuevo turismo. No solo frente a pandemias, sino también a emergencias energéticas o climáticas.
  • Reforzar los sistemas de comunicación sin depender exclusivamente de internet.
  • Promover un turismo más resiliente y sostenible, donde la tecnología sea una herramienta, no una muleta.

El apagón fue global, pero la respuesta fue local, humana y cercana. Y ahí es donde el turismo auténtico encuentra su verdadero valor: no en los algoritmos, sino en la experiencia compartida, incluso en la oscuridad.

¿Y vosotros? ¿Ya tenéis en casa vuestra linterna a pilas y vuestro camping gas para… el… próximo apagón?